Desarrollo en Bolivia

La labor de TSF se enmarca en un enfoque de desarrollo centrado en las comunidades rurales e indígenas, con especial atención a las mujeres. Al combinar la mejora del bienestar, el fortalecimiento de las competencias y la valorización de los conocimientos locales, la organización acompaña trayectorias sostenibles hacia la autonomía. Este método integrado tiene como objetivo consolidar las bases de la salud, la seguridad alimentaria y la inclusión económica, respetando al mismo tiempo las dinámicas culturales y territoriales.

Fortalecimiento de la oferta de atención especializada en el ámbito comunitario

En las comunidades rurales del Altiplano boliviano, el acceso a la atención especializada se ve limitado por la distancia y la falta de recursos. TSF apoya la creación de servicios de salud de proximidad en diversos ámbitos. Al dotar a los centros de salud de material especializado y fortalecer las competencias de los profesionales locales gracias a la cooperación voluntaria, TSF permite que las poblaciones indígenas reciban atención adaptada, cerca de sus hogares y respetando su realidad.

Salud maternoinfantil integrada

El componente de salud maternoinfantil se traduce en acciones específicas sobre el terreno: la creación de maternidades modernas y culturalmente adaptadas, la capacitación práctica de los profesionales de la salud en rehabilitación pediátrica, perineal y pélvica, y la introducción de herramientas para el seguimiento de los pacientes. TSF también apoya a las madres mediante talleres informativos, ejercicios para realizar en casa y el acceso a material adaptado, con el fin de prevenir complicaciones, favorecer el desarrollo infantil y fortalecer la atención perinatal en las zonas rurales.

Nutrición, salud preventiva y empoderamiento familiar

A través de las clínicas de nutrición y los mandatos de cooperación voluntaria, TSF apoya la capacitación de los profesionales locales para mejorar el tratamiento de las enfermedades nutricionales y la identificación de las necesidades reales de las familias. Los talleres culinarios, la preparación de recetas enriquecidas para bebés y el uso de frutas y verduras procedentes de huertos comunitarios promueven mejores prácticas alimentarias y una mejora sostenible de las condiciones de vida. La nutrición es la puerta de entrada para trabajar en el fortalecimiento de la autonomía de las poblaciones locales.

Cadenas de valor agrícolas y seguridad alimentaria

TSF apoya la producción y la transformación de alimentos como motores sostenibles de la seguridad alimentaria y la autonomía. Los cultivos al aire libre y en invernaderos, los proyectos de cría de animales pequeños y las unidades de transformación de alimentos (UTANIS) permiten aprovechar los recursos y los conocimientos locales. Estas iniciativas, a menudo impulsadas por mujeres, favorecen el acceso a alimentos sanos y diversificados, al tiempo que crean oportunidades económicas y de integración social. El apoyo a la transformación complementa la producción y se inscribe en una lógica circular, del campo al plato.

Desarrollo económico local y emprendimiento inclusivo

El emprendimiento se presenta como la prolongación natural de las actividades de producción y transformación. Incluso a pequeña escala, se trata de completar la cadena de valor acompañando a las iniciativas locales hasta la comercialización. TSF apoya proyectos impulsados por mujeres y jóvenes, ya sea en el ámbito de la transformación, la artesanía u otros, ofreciendo un apoyo flexible y progresivo. El objetivo es dotar a los participantes de las herramientas necesarias para que puedan vender sus productos, generar ingresos y fortalecer de manera sostenible su autonomía económica.

Gestión integrada del agua y los ecosistemas agrícolas

En un contexto de sequía prolongada, el acceso al agua es un tema central para la agricultura y la salud en el país. TSF desarrolla prácticas que favorecen la retención del agua de lluvia y la regeneración de los suelos, en particular mediante la construcción de zanjas en forma de media luna y la implantación de sistemas agroforestales. Estas acciones reducen la erosión, mejoran la fertilidad de las tierras y apoyan una producción agrícola más sostenible, contribuyendo así a una alimentación más diversificada y a una mejor salud.