La historia de TSF está vinculada a las comunidades religiosas desde su fundación, hace más de 40 años. En 1981, los Hermanos de la Instrucción Cristiana (FIC) decidieron crear una organización que, en un principio, tenía como objetivo apoyar sus actividades educativas con los jóvenes de la región de Haut-Uele, en la antigua Zaire.
A lo largo del tiempo, TSF se ha asociado con diferentes socios, al tiempo que ha desarrollado vínculos con otras comunidades religiosas. Las relaciones con este universo que nos vio nacer persisten hasta hoy. Los valores que guiaron a los FIC a fundar TSF hace tantos años siguen siendo visibles en nuestro modelo de intervención.
Nuestros proyectos de desarrollo sostenible, nuestras intervenciones de ayuda humanitaria y nuestro programa de cooperación voluntaria se basan en los principios que nos han legado estas comunidades religiosas.
TSF colabora con las comunidades religiosas de diversas maneras, entre las que se incluyen las siguientes:
Apoyo a la gestión
TSF apoya a los socios del terreno mediante una evaluación de necesidades. TSF refuerza ocasionalmente las competencias de los actores locales y voluntarios, sin reemplazarlos, para garantizar el buen funcionamiento de escuelas, centros de salud, huertos de cultivo hortícola y centros de formación en emprendimiento y gestión contable.
Implementación de programas
TSF colabora con comunidades religiosas para implementar algunos de sus proyectos, que abarcan diversas áreas como educación, salud, agricultura sostenible y formación profesional. Al participar activamente tanto en la planificación como en la ejecución de las actividades, la implicación local promueve la sostenibilidad de los resultados.
Transferencia y gestión de fondos
TSF asegura la transferencia de fondos de las comunidades religiosas de Canadá a los países del Sur, garantizando al mismo tiempo a los donantes y a las autoridades provinciales y federales una buena gestión f inanciera y la implementación eficaz de los proyectos apoyados.
Envío de voluntarios
TSF envía voluntarios, como dentistas, optometristas y administradores, a trabajar con las comunidades religiosas del Sur, fortaleciendo la capacidad local y garantizando el buen funcionamiento de los proyectos.
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